Fogasa

Fogasa

El Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) es un organismo que depende del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, cuyo origen se encuentra en la Ley de Relaciones Laborales de 1976. Su objetivo principal es actuar para dar cobertura en el pago de salarios e indemnizaciones de trabajadores que no estén recibiendo sus retribuciones por parte de su empresa pagadora. Puede cubrir el pago de los salarios devengados y de tramitación e indemnizaciones pendientes por extinción de la relación laboral de aquellos trabajadores que presten sus servicios a empresas que hayan sido declaradas insolventes o en concurso de acreedores.

Podemos decir que una empresa se encuentra en concurso de acreedores cuando no puede hacer frente al pago de la totalidad de sus deudas y declara formalmente el inicio del proceso concursal.

Otra de las funciones del FOGASA es velar por la continuidad de la empresa y fomento del empleo, sobre todo en situaciones de dificultad.


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Los fondos que recibe el FOGASA provienen principalmente de las cotizaciones que tienen que aportar las empresas por tener personas contratadas, fondos que en los últimos tiempos están siendo insuficientes para cubrir la avalancha de peticiones provocadas por despidos masivos y cierres de numerosas empresas. Se entiende que inicialmente estaba diseñada para actuar en una situación económica más o menos estable, pero se ha demostrado sobradamente que no estaba preparada para afrontar un periodo de crisis como el que estamos viviendo. Además, se ha ido ampliando la variedad de situaciones en las que el FOGASA actúa ofreciendo cobertura, con lo que se han incrementado aún más las salidas de fondos del mismo.


¿De dónde obtiene el FOGASA sus fondos?

El FOGASA se financia gracias a que se destinan al mismo parte de las cotizaciones a la Seguridad Social de empresas que tienen contratados a trabajadores por cuenta ajena.

Concretamente, cuando un empresario da de alta a un trabajador, éste cotiza por contingencias comunes (23.6% a cargo de la empresa), contingencias de accidentes de trabajos y enfermedades profesionales (a cargo exclusivo de la empresa y según el tipo de actividad a la que se dedique), FOGASA (a cargo exclusivo de la empresa 0.20%), desempleo (contratación indefinido 5.50%, contratación duración determinada a tiempo completo 6.7% y a tiempo parcial 7.7%), y formación profesional (0.6% a cargo de la empresa). Pues bien, es precisamente ese 0.20% que se aplica a la base de cotización el que va a parar a los fondos del FOGASA.

Otras de las fuentes de financiación del FOGASA son las rentas o patrimonio del fondo, transferencias que se fijan en el presupuesto general del Estado, aportaciones previstas en la ley…









En los últimos tiempos se están destinando cantidades extras al presupuesto del FOGASA con cargo a las cuentas del estado. Esto se debe principalmente a las necesidades de fondos cada vez mayores para atender a un incremento muy considerable en el número de trabajadores con indemnizaciones y salarios pendientes de cobro. El incremento de las solicitudes ha sido de tal magnitud que el FOGASA suele agotar el 100% de su presupuesto previsto para el año completo cuando sólo han pasado algunos meses en el año. Esta situación es, a todas luces, insostenible, así que para que el FOGASA sea viable y pueda seguir ejerciendo su actividad protectora sería necesario que comenzara a recibir fondos de un mayor número de fuentes o que éstas le aporten cada vez mayor cantidad de dinero. El problema sería que estas medidas de incremento de partidas con cargo a los presupuestos del estado o de la Seguridad Social chocarían frontalmente con las últimas políticas de recortes impulsadas por el gobierno en su lucha contra el incremento del déficit público. Teniendo en cuenta este aspecto, se especula con que la única solución ante este problema de financiación del FOGASA probablemente sea recortar las cantidades que el FOGASA pueda entregar a los trabajadores o aumentar el porcentaje que pagan las empresas en sus cotizaciones a la Seguridad Social por trabajadores empleados. Existen diversas hipótesis sobre cómo se van a plasmar estos posibles recortes. Una de estas hipótesis entiende que se podría reducir el número máximo de días que el FOGASA abonaría por salarios pendientes a los trabajadores. Otras de las hipótesis aboga por una reducción en el tope salarial que aporta el FOGASA al trabajador.

Las dificultades para la obtención de fondos, por un lado, y por otro lado, una carga de trabajo muy superior a la que puede asumir con su estructura actual el FOGASA están originando retrasos cada vez mayores en la resolución y aprobación de los expedientes, y por tanto en el pago de las compensaciones a los trabajadores. Este retraso en el pago por parte del FOGASA está provocando que algunos trabajadores se encuentren en situaciones económicas límite, ya que al hecho de llevar meses sin cobrar su nómina, se le une el retraso en los pagos del FOGASA.